En el aniversario 128 de la caída en combate del más universal de los cubanos.
José Martí Pérez, reconocido intelectual, brillante periodista, ensayista, poeta, traductor, representante diplomático de varios países, catedrático de lengua inglesa, literatura francesa, italiana y alemana y de Historia de la Filosofía, crítico de arte y literatura entre otras, que les confirió universalidad a las letras hispanoamericanas. El dominio de la oratoria en todo el sentido de la palabra lo demostró en cada una de sus intervenciones y discursos con admirable belleza. Logra con sus dotes de Maestro, hacer fuertes críticas a la esclavitud, y a la explotación del hombre. Describía sucesos desgarradores con una belleza que reforzaba la repulsa.
Fue conocedor de los defectos de las sociedades de consumo, del colonialismo español y de la sociedad norteamericana, sin herir los sentimientos de los pueblos donde existían estos males. Se opuso desde temprana edad a todo tipo de injusticias y tuvo un accionar activo y sistemático a favor de los desposeídos. Fue un patriota a toda prueba y un organizador por excelencia. En Cuba, es inspiración constante en el logro de un ser humano mejor y más preparado.
Los educadores, estudiantes, la familia y la sociedad en sentido general, tienen en el hombre de la Edad de Oro, una fuente inagotable de crecimiento espiritual y amor a las buenas obras. La presencia del Maestro, en el sector de la educación, se hace visible en todos los centros y niveles de las enseñanzas. La Máster en ciencias y asesora para el trabajo político e ideológico Ivian Meriño Peña refiere la valía de sus enseñanzas en el logro de un ser humano más preparado de manera integral.
En las imágenes, niñas y niños de la primera infancia, educadoras y pioneros del nivel de secundaria básica, quienes desde temprana edad, cultivan la sapiencia y el amor que Martí, el más universal de los cubanos, les inculca en cada una de sus obras literarias y en su accionar de patriota.