Mientras la Casa Blanca y su aliados intensifican sus acciones punitivas contra esta nación, la llegada de cuatro buques iraníes cargados de gasolina a costas venezolanas se convirtió sin dudas en la noticia más leída esta semana en los principales diarios de la nación y de América Latina.
Como parte de los acuerdos de cooperación energética entre ambos países, el pasado 16 de mayo salieron del puerto iraní de Bandar Abás rumbo a Venezuela cinco buques con 1,53 millones de barriles de gasolina y aditivos para echar andar las refinerias.
Sin contratiempos cuatro de los tanqueros se encuentran ya en territorio nacional y se espera que el último arribe el próximo 1 de junio.
El hecho, que en circunstancias normales no hubiese trascendido por ser una transacción comercial legal entre dos Estados libres, se convirtió en un acontecimiento de pueblo y motivo de celebración para los movimientos y Gobiernos progresistas del mundo al considerarlo como una victoria de la soberanía y la solidaridad.
Desde hace varios meses esta nación suramericana, otrora productora de gasolina, se vio afectada por la escasez del combustible en pleno azote de la pandemia de la Covid-19, debido a las medidas coercitivas y unilaterales de Estados Unidos, que se intensificaron en medio de la crisis por la enfermedad.
Tras anunciarse el convenio iraní-venezolano, Washington amenazó con atacar las naves y reforzó la flota de guerra en el mar Caribe, ante esta situación, Irán advirtió que respondería en caso de un ataque, mientras el Gobierno bolivariano determinó que la Armada y la Aviación acompañarían a los tanqueros en sus aguas jurisdiccionales.
Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores, Jorge Arreaza, denunció que la persecución a los barcos petroleros por parte de Estados Unidos ha generado pérdidas de hasta 100 mil millones de dólares a Venezuela.
Durante una entrevista al medio de comunicación brasileño Opera Mundi, el canciller explicó que el bloqueo impuesto por Washington contra esta nación afecta profundamente a la industria petrolera, al limitar la exportación y distribución del hidrocarburo.
‘No podemos importar equipos y piezas de mantenimiento, ni los productos químicos necesarios para la refinación. Cuando vamos a exportar persiguen nuestros barcos’, expresó.
Recordó que Venezuela posee activos de 30 mil millones de dólares pertenecientes a las refinerías de Petróleos de Venezuela (Pdvsa) ubicadas en Norteamérica, los cuales fueron robados desde 2017.
‘Si incluimos lo que no pudimos producir, fácilmente alcanzaríamos pérdidas de 100 mil millones de dólares. Esas acciones aparecen como un intento de genocidio, que estamos tratando de contener. La intención es dejar que el pueblo venezolano muera de hambre hasta que puedan derrocar al gobierno electo en un proceso democrático’, subrayó.
Además, recalcó, a todo ello se suman los recursos bloqueados a la nación y el robo de efectivo y oro que suman un aproximado de 10 mil millones de dólares en bancos internacionales.
Arreaza se refirió además a las amenazas de la Casa Blanca contra el Gobierno de Irán, tras el envío de los cinco buques petroleros cargados de gasolina para atender la demanda nacional.
En tanto el pasado 19 de mayo, Venezuela inició una demanda al Banco de Inglaterra por robo de 31 toneladas de oro que tenía en su resguardo, luego que el Banco Central de Venezuela solicitara vender parte de los lingotes para entregar los fondos al Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud) y así atender la situación de la pandemia en el país.
El tribunal inglés ordenó que el próximo 22 de junio se celebrará una audiencia para decidir sobre la demanda .


