De acuerdo con los reportes difundidos, en medios de prensa y redes sociales, el enviado de Washington ratificó que ‘habrá trabajo conjunto y coordinación en el marco de los programas de apoyo de Estados Unidos.’
Las notas al respecto, señalaron que los representantes de la FDS, dijeron que ‘esperaban una solución en Siria para construir un sistema político pluralista, descentralizado y democrático que preservara la privacidad del norte y el este y afirmara legítimamente los derechos del pueblo kurdo.’
Al mismo tiempo, Roback ratificó que el bloqueo económico, comercial y financiero estadounidense contra el Gobierno sirio se incrementará a la luz del llamado Proyecto o Ley César, firmado en el 2019 por el presidente Donald Trump pero que excluye las áreas controladas de conjunto con las FDS, en particular las zonas petroleras de Raqqa y Deir Ezzor.
Tales criterios, respaldados por una continua entrada de pertrechos militares y logístico estadounidense desde las porosas regiones fronterizas del noreste con Iraq, confirma las pretensiones de Washington y sus aliados y que incluyen a Reino Unido, Francia y el resto de los miembros de la Organización del Tratado del Atlántico del Norte (OTAN).
A ciencia cierta, la entrada de Roback a territorio sirio desde zonas seguras turcas, incluyó además ‘recorridos no profusamente divulgados’ a otra áreas en las cuales, en violación de las leyes internacionales, Estados Unidos tiene más de una decena de bases militares y construye otras dos.
Desde la capital estadounidense, de manera casi simultánea, el secretario de Estado Mike Pompeo ratificó esas opciones y en tono amenazador reiteró que ‘ese es un mensaje claro a todos aquellos que respaldan al Gobierno de Bashar Al Assad.’
El plan estadounidense está incluido en los 738 mil millones de dólares de los fondos para la defensa del Pentágono y está fundamentado en documentaciones gráficas y valoraciones falsas sobre la situación real en Siria, según Philip Giraldi, exagente de inteligencia de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y publicados con muy poca difusión mediática en el sitio Strategic Culture.org.
Consecuentemente con esa aplicación injerencista sin respetar resoluciones al efecto de Naciones Unidas, Washignton, la Coalición Internacional que lidera junto a los socios de la OTAN, las caravanas de abastecimiento a las FDS arriban sin intermitencias al norte y el este de Siria, no solo en equipamiento logístico y militar, sino también en insumos médicos y al tiempo que se le niega al legítimo Gobierno de Siria la adquisición de medicinas y equipos para combatir la pandemia del Covid 19.
De otro lado, tales acciones sabotean cualquier solución pacifica a la crisis, respaldan el reforzamiento de grupos terroristas en la provincia de Idlib y reiteran que Estados Unidos deja al Estado Islámico, Daesh en árabe, acciones de constante hostigamiento al Ejército sirio, luego de contribuir a reorganizar a sus integrantes, cambiar nombres a sus diversos ‘asociaciones’ y aún cuando liquidaron al cabecilla Abu Bakr Al Baghdadi en el 2019, precisamente en áreas de la mencionada provincia.
Nada en el terreno ha cambiado, Estados Unidos incrementa hasta límites altamente peligrosos para todo el Oriente Medio, su política de divide y vencerás de manera directa y con el continuo accionar del régimen sionista de Israel, entre sus principales aliados.
Desde el norte y el este, a través de las fronteras con Iraq y Jordania en el sureste desde la base de Al Tanef, ejecuta y acelera la división y destrucción de esta nación del Levante frente a las limitadas posiciones de las propias Naciones Unidas o de la Liga Árabe, de cuyo seno fue excluida Siria en el 2012 a pesar de ser una de las naciones fundadoras y ser además, sometida a una guerra impuesta desde hace casi 10 años.


